martes, 7 de abril de 2020

Cómo NO conseguir tus objetivos.


¡Descubre tu pasión y conviértela en un negocio!
¡Márcate objetivos específicos y medibles!
¡Visualiza cómo quieres que sea tu vida dentro de 5 años!
¡Ponte objetivos mensuales de suscriptores y facturación!

¿Te suena algo de esto?
Seguro que sí. Son algunas de las estrategias que tantos blogueros y Youtubers de éxito te dicen que debes seguir para triunfar con tu negocio online.

Y, sin embargo, son el peor consejo que nadie podría darte jamás.

De hecho, la mayoría de ellos hizo todo lo contrario con su negocio. Pero eso no te lo confesarán nunca.
En un mundo dominado por las historias de visión emprendedora y éxito empresarial, este artículo nada a contracorriente. En él voy a demostrarte por qué crear una estrategia y marcarte objetivos es el camino más rápido para fracasar con tu proyecto online.
Y lo más importante, qué puedes hacer para evitarlo.

La maldición de los objetivos

Empecé mi blog y negocio online sin ningún objetivo. ¿Pero qué nos vende la mayoría de blogueros y medios de comunicación?
Nos venden que solo podremos alcanzar el éxito si tenemos objetivos. Que primero tenemos que descubrir nuestra pasión, las metas de nuestro negocio o incluso las de nuestra vida. Que, si no nos marcamos una hoja de ruta, fracasaremos irremediablemente en cualquier proyecto que emprendamos.
Sin embargo, aunque su discurso sea ese, en la intimidad muchos de estos blogueros y emprendedores te confesarán que empezaron como yo.
Sin presiones. Sin desafíos. Sin objetivos.
Simplemente por compartir algo.
Sí, empezaron su blog por casualidad, curiosidad o ganas de compartir. Eso les permitió  perseverar sin caer en comparaciones constantes con otros blogueros, que son el veneno de cualquier emprendedor.
¿Es eso suficiente para tener éxito? Por supuesto que no. Muchos contaron con la ventaja de ser los primeros en llegar a sus mercados y hacer frente a menos competencia de la que hay actualmente.
Pero puedes estar seguro que muchos nunca se marcaron objetivos medibles y concretos.

Lo que una tragedia puede enseñarte sobre los objetivos

¿Has visto la película Everest?

En ella se relata la historia real de los alpinistas que en mayo de 1996 formaron tres expediciones para coronar la cima del monte Everest.
La mayoría de los expedicionarios eran montañeros curtidos, y estaban guiados por jefes de expedición veteranos. Sin embargo, lo que allí encontraron fue una tragedia de la que todavía hoy se ruedan películas intentando comprender lo ocurrido.
En tan solo un día, ocho escaladores murieron congelados mientras intentaban descender de la cima, atrapados por una enorme tormenta de nieve.
Lo que convirtió ese accidente en uno de los mayores misterios alpinistas de la historia no fue únicamente el número de muertos, sino lo difícil que resulta explicar las causas del suceso. Según los relatos de los supervivientes, el motivo fue un brote de irracionalidad masiva.
Para coronar el Everest con seguridad, conviene respetar al máximo los tiempos de retorno. Esto significa que, si los escaladores salen del campo cuatro (a 7.925 metros de altitud) a medianoche y no consiguen llegar a la cima antes de mediodía, es obligatorio abortar el intento y volver al campo.
De lo contrario se arriesgan a quedarse sin oxígeno, a sufrir un brusco descenso de la temperatura o a ser sorprendidos por una tormenta de nieve en plena oscuridad.
El día de la tragedia, cuando estaban encarando el último tramo del ascenso, los treinta y cuatro alpinistas de las tres expediciones llegaron al mismo tiempo al paso Hillary, una montaña de piedra a tan solo doscientos metros de la cima, formando allí un cuello de botella.
Las expediciones llevaban escalando horas y, a pesar de la congestión en este último tramo de la montaña, ignoraron sus tiempos de retorno y continuaron ascendiendo.
Pasadas las cuatro de la tarde, superado el tiempo límite para garantizar un retorno seguro, todavía había alpinistas llegando a la cima.
Llegaron, pero varios no lograron bajar.
Mientras descendían en medio de la oscuridad fueron sorprendido por una intensa tormenta de nieve y una caída de la temperatura de hasta 40 °C bajo cero.
¿Cuál es la explicación de los psicólogos ante semejante temeridad?
Su conclusión es que los alpinistas fueron arrastrados hacia la muerte por culpa de su pasión por los objetivos.
Cuanto más pensaban en coronar la cima, más dejaba de parecerles un objetivo para convertirse en parte de su propia identidad.
Por ese motivo, a pesar de que todas las evidencias desaconsejaban el ascenso a la cima, las expediciones ignoraron los protocolos de seguridad y realizaron un intento suicida.
Este fenómeno no es algo infrecuente en el alpinismo. Se le llama la fiebre de la cima, y los montañistas la definen como un magnetismo fatal que algunos picos ejercen sobre la mente de los escaladores. Su objetivo los compromete tanto que, como si fueran marineros atraídos hacia las rocas por las sirenas, termina por destruir a aquellos que luchan demasiado por alcanzarlo.
La tragedia del Everest nos muestra la cara más oscura de los objetivos. Si nos comprometemos en exceso con ellos, corremos el riesgo de integrarlos tanto en nuestra identidad que seremos capaces de cualquier cosa para no tener que sacrificarlos.
Aquellos alpinistas no eran capaces de imaginarse a sí mismos volviendo a casa sin haberlo logrado. Coronar la cima era algo que les definiría para el resto de sus vidas: ya no serían simples montañeros, serían alpinistas que habían coronado el Everest.
No podían visualizar cualquier otro escenario que no fuera ese, y esto los llevó a perder de vista todo lo demás.
Así pues, marcarnos objetivos es un grave problema cuando no somos capaces de reconocer que podemos fracasar.
Entonces se transforman en algo que nos define, y por ellos seremos capaces de sacrificar nuestra salud, amistades o familia. Como el ejecutivo que sueña con llegar a un puesto de alta dirección antes de cumplir cuarenta años. Quizás lo consiga, pero si para lograrlo ha desarrollado estrés crónico, se ha divorciado dos veces y ha enfermado del corazón, ¿le habrá valido la pena?
No hace falta ir tan lejos. Conozco blogueros y emprendedores de éxito cuyo negocio les ha supuesto perder amigos, divorciarse y sufrir episodios de ansiedad.

El lado oscuro de visualizar tus objetivos

Otro de los mitos más extendidos y que me provoca un escalofrío cada vez que lo leo en algún blog de productividad, es que para tener éxito debes visualizarte consiguiendo tus objetivos.
Según la ciencia, ese es el camino más rápido hacia el fracaso.
A los participantes de un estudio se les pidió que se marcaran objetivos para la siguiente semana, como aprobar un examen o causar una buena impresión en una fiesta. Posteriormente, se les separó en dos grupos:
  • Al primero, se le dijo que se imaginasen consiguiéndolos.
  • Al segundo se le pidió que, simplemente, pensasen en las cosas que iban a pasar durante ese tiempo.
Después del experimento se midió su presión arterial sistólica –una medida equivalente a su nivel de energía-. Tras siete días, los participantes regresaron y se les pasó un cuestionario para evaluar cuántos objetivos habían logrado.
Los participantes del primer grupo, aquellos que se habían visualizado alcanzando sus metas, no solo mostraron menor nivel de energía que el grupo control, sino que también consiguieron menos objetivos.


¿Cómo se explica este fenómeno?
Según los autores, cuando nos visualizamos consiguiendo un objetivo, nuestra mente se relaja. Eso ocurre porque a nuestro cerebro a veces le cuesta diferenciar entre la realidad y la ficción: si le hacemos creer que hemos alcanzado la meta, quizás deje de proporcionarnos la energía y recursos necesarios para conseguirla.

Piensa en dinero… y sufrirás las consecuencias

Si la evidencia nos indica que obsesionarse y visualizar nuestros objetivos puede resultar perjudicial, imagínate sus consecuencias si además son económicos.
De hecho, a menudo no hace falta ni que sean nuestros propios objetivos.
Hace unos años varios blogueros estadounidenses pusieron de moda enviar a sus suscriptores un reporte de sus ingresos mensuales, una estrategia que muchos emprendedores de otros países han copiado.
Aunque la intención sea buena (motivar, demostrar que es posible ganar dinero online y transmitir autoridad), los efectos que esos informes producen en los lectores suelen ser bastante contraproducentes.
Se ha demostrado que, cuando nos recuerdan la importancia del dinero -un efecto psicológico llamado anclaje-, nos comportamos de forma más egoísta.
De hecho, en varios experimentos, las personas que previamente habían estado expuestas a imágenes de dinero (incluso sin ser conscientes de ello) presentaron varios cambios de comportamiento:
  • Dedicaron mucho menos tiempo a ayudar otras personas en apuros
  • Mantuvieron mayor distancia con sus interlocutores
  • Mostraron mayor preferencia por estar solos
Dicho de otra forma, lo que consiguen al recordarnos sus logros económicos es incentivar nuestra codicia, individualismo y soledad. Según Kathleen Vohs, autora de estos estudios, vivir en una sociedad que nos recuerda constantemente el valor del dinero puede generar comportamientos de los que no nos podremos sentirnos orgullosos.
Quizás ahora estés pensando: si los objetivos son tan malos, ¿significa eso que tengo que resignarme a vivir sin ellos? ¿Cómo voy a tomar decisiones sin propósitos que guíen mis actos?
No te preocupes. Tengo algo para ti mucho mejor que los objetivos. Algo que te permitirá disfrutar más de tu proyecto online y perseverar incluso cuando te sientas cansado o desmotivado.
Y sin ningún efecto secundario.

Triunfar sin objetivos es posible (y mejor)

El mundo del blogging y los negocios online no es tan distinto a la vida “real”.
Trabajamos, construimos relaciones, aprendemos y descansamos.
Sin embargo, lo tratamos como si algo fuera totalmente ajeno. Nos obsesionamos con métodos y herramientas, dejando de lado lo verdaderamente imprescindible para encontrar sentido y satisfacción en lo que hacemos:
Los valores.
Nuestros valores definen cómo queremos comportarnos como personas, los principios sobre los cuales queremos vivir y los atributos personales que queremos cultivar. Algunos ejemplos son la honestidad, la generosidad, el amor a la familia, el coraje, la capacidad de sacrificio, el inconformismo o el respeto.
Los valores son nuestra hoja de ruta. Nos marcan la dirección y nos ayudan a perseverar.
La diferencia entre los objetivos y los valores es que estos últimos nunca pueden completarse. Son continuos.
Jamás podrás hacer un listado de valores y marcar uno como completado. Si tu valor es la honestidad, nunca habrá un momento en que ya lo hayas logrado y puedas olvidarte de él.
Los objetivos, por el contrario, son los resultados que deseas lograr. Y en el momento en que los alcanzas, puedes tacharlos de tu lista.
Piensa en tus valores como viajar hacia el oeste. No importa cuán al oeste viajes, siempre habrá algún lugar más lejos al que ir. Tus objetivos serían los lugares que vas visitando mientras viajas.

Tus valores nunca te fallarán

Aún cuando estés lejos de tus objetivos, los valores son el combustible que te ayudará a seguir viajando. Incluso cuando no consiguieras alcanzar ninguna de tus metas, podrías vivir cumpliendo día a día tus valores y encontrar la satisfacción en eso.
Pongamos que te estuvieras entrenando para coronar el Everest.
Probablemente algunos de tus valores serían el esfuerzo y la capacidad de sacrificio, ¿verdad?
Podrías vivir de acuerdo con esos valores aunque terminases fracasando. A pesar de que nunca llegases a alcanzar el pico de la montaña, si te esforzases estarías logrando mantenerte fiel a tus valores.
Probablemente te sentirías algo decepcionado por no haber logrado tu objetivo, pero aun así tendrías la satisfacción de saber que has permanecido leal a tus ideales.
Y es que, a diferencia de los objetivos, tus valores siempre van a estar ahí para que los cumplas y te sientas orgulloso de ti.
Sin embargo, la mayoría de personas no se preguntan por sus valores. Solo se preguntan por los objetivos que quieren conseguir, como qué quieren ser de mayores, dónde les gustaría vivir, cuántos hijos esperan tener y qué coche se van a comprar, cuando los beneficios de los valores son incomparables a la presión de los objetivos.
Con todo esto, ¿te estoy diciendo que no te marques objetivos con tu proyecto?
Efectivamente.
Pero ¿te estoy diciendo que no cumplas objetivos con él?
 No exactamente.

Tus valores te conducirán al éxito (irremediablemente)

Quiero hacerte una pregunta: si ignorases completamente tus objetivos y te centrases únicamente en vivir de acuerdo con tus valores, ¿conseguirías igualmente alcanzar igualmente tus metas?
Por ejemplo, si fueras un atleta e ignoraras tu objetivo de participar en unas Olimpiadas, y solo te centraras en ser congruente con tus valores de perseverancia y superación entrenando absolutamente cada día, lloviese o nevase, ¿crees que terminarías yendo a las Olimpiadas?
Yo también creo que sí. Por eso, los valores te permiten cumplir objetivos incluso cuando no te los hayas marcado.

Ponerte objetivos solo te añade presión

¿Cuántas veces has comparado tu facturación, tráfico o seguidores con los de otros blogueros y te han entrado ganas de tirar la toalla?
Yo tuve varias veces esa sensación cuando empecé a ponerme objetivos ambiciosos con mi blog. Creía que en el fondo me ayudaban, pero ya has visto que no lo estaban haciendo.
Afortunadamente, identificar tus valores en lugar de tus objetivos también te permitirá vivir con menos presión.
Cuando solo piensas en tus metas, inconscientemente te estás lanzando el mensaje de que tu negocio digital (o incluso tú mismo) todavía no es lo suficientemente bueno, pero lo será cuando alcances tus propósitos.
Eso no te permite disfrutar del proceso, porque estás aplazando tu satisfacción hasta que no consigas tus objetivos.
Además, añades una carga insoportable encima de tus hombros. ¿Te imaginas que J. K. Rowling, la autora de Harry Potter, se hubiera marcado como objetivo convertirse en un fenómeno mundial que es ahora cuando empezó a escribir estando sin empleo y viviendo de subsidios?
Simplemente pensar en ello la hubiera paralizado, como ocurre con muchos potenciales blogueros abrumados por mensajes como:
  • Descubre tu pasión y gana dinero con ella
  • Publica tu ebook y conviértelo en un bestseller
  • Factura 6 cifras al año creando un negocio online
Así que, a pesar de que lo desean, nunca terminan lanzando su proyecto.

El increíble efecto psicológico de los valores

A veces sueño con un mundo donde todas las personas son críticas con lo que leen.
Quizás consideres que tú lo eres, pero lo más probable es que, como yo, seas víctima de un sesgo cognitivo. La realidad es que, por defecto, nos creemos aquello que leemos. Nuestra mente es así.
Así que espero que ahora te estés preguntando por qué deberías creerte todo lo que te he explicado sobre los valores.
Quizás te ayude saber que ya se ha demostrado científicamente su utilidad.
En un estudio realizado en la Universidad de California, unos participantes tuvieron que improvisar un discurso delante de un jurado implacable. Y no solo eso, sino que al terminar se les ordenó que empezaran una cuenta atrás en intervalos de trece empezando por el número 2083.
Sin duda, una situación capaz de poner a prueba el aplomo de cualquier persona.
Al finalizar el estudio se midió su nivel de cortisol, una hormona que aumenta en situaciones de ansiedad. Pero había un pequeño detalle: antes de los discursos un grupo de ellos había escrito una reflexión sobre uno de sus valores personales.
Los resultados no dejaron lugar a dudas: los voluntarios que escribieron sobre el significado de sus valores no solo presentaron niveles de cortisol significativamente más bajos que el resto de los participantes, sino que lo hicieron mucho mejor.
Estudio afirmar valores
La presión dejó de afectarles, así que sus resultados mejoraron.

Conclusión

Este es el mensaje final de este artículo: cuando no sientes presión, cuando no te autoimpones ningún objetivo ni exigencia, las cosas suelen salir mejor.
Así empezaron tantos otros blogueros: por placer, por tener un lugar propio donde escribir, por nuestros valores de aprender y compartir.
Por eso no nos importaba no tener visitas o no estar ganando dinero dos años después de haber empezado el blog. Ni nos comparábamos con aquellos que decían haber alcanzado el éxito.
Sólo queríamos que alguien nos leyera para poder ayudarle.
Hoy en día, la mayor parte de emprendedores digitales se mueven por objetivos económicos. Solo les motiva la facturación de su siguiente lanzamiento o su conversión de Facebook Ads, en lugar del deseo real de estar ayudando a alguien.
Afortunadamente, también conozco algunos que han decidido priorizar sus valores. Y aunque son una minoría, te aseguro que viven mucho más felices.
Sé que resulta difícil cuando estás empezando y no dejan de bombardearte con  estrategias que deberías estar siguiendo para alcanzar el éxito, pero intenta no obsesionarte con los objetivos.
En su lugar encuentra los valores que quieres que guíen tu vida personal y profesional, y esfuérzate por ser congruente día a día con ellos.
Tu negocio te lo agradecerá y tú vivirás mejor.

PD: Este texto anteriormente escrito es un copy/paste del blog unavidaonline , mi intención no es robar su material (el cual es excelentemente bueno) , mi intención es que mi comunidad también tenga acceso al mismo. Dejo abajo link del post original:
https://unavidaonline.com/como-no-conseguir-objetivos/

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